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Reconstrucción y construcción techado y parqueo del Mauricio Báez

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Lugar donde estaba ubicada la casa del ilustre villajuanense doctor Max. de Jesús Rojas
Laddy Cortorrel en la casa de doctor Rojas, año 1997
Se observan a trabajadores, en labores de construcción
Parte frontal de la edificación que está siendo sometida a una reconstrucción
Vista de las casas que aún quedan paradas, el área donde se construirá el parqueo del club Mauricio Báez
Personas de diferentes edades, observan las últimas horas de esta área de la calle Mauricio Báez, al lado del Club.
El distinguido munícipe villajuanense doctor Max. de Jesús Rojas
El doctor Max. de Jesús Rojas y Laddy Cortorreal la casa del primero, foto 1995-
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Desde que el club Mauricio Báez consiguió su techado, muchos nos decíamos, caramba, al club le falta algo.

Fue desde ese tiempo, que algunos villajuanenses adictos al juego de basket, visualizamos la necesidad de un parqueo.

Era frecuente ver gran cantidad de vehículos estacionados a lo largo y ancho de calle Mauricio Báez y los alrededores también.

Pasaron los años, el club siguió tomando importancia, y esto sucedía sin importar quien estuviera gobernando, ya que Leo Corporán se dedicó en cuerpo y alma a fortalecer al Mauricio Báez hasta convertirlo en una institución “Marca País”. A base de grandes sacrificios logró lo propuesto, lógicamente, que existen situaciones que no son del gusto total de la mayoría villajuanense.

El tiempo siguió su agitado curso, el club por igual, una tarea que costó esfuerzos continuos y permanentes durante más de 40 años, sin bajar la guardia, ni dejar pasar un minuto sin ser aprovechado en la larga jornada decretada especialmente por el timón de un grupo de hombres y mujeres que entendieron la necesidad de formar una institución como la que hoy se exhibe en nuestro barrio.

En lo referente a la construcción que se están realizando en estos momentos, se iniciaron prácticamente en el mes de diciembre, constará de dos aspectos básicamente, la remodelación del techado, y la construcción de un parqueo, el cual venía siendo una necesidad vital desde hace un buen tiempo.

Todo lo que se hace, es difícil que no tenga además de su parte positiva algo que de una manera u otra no sea considerada de negativa.

Hago estas aseveraciones ya que con la construcción de este parqueo tan necesario, se irá de la vista villajuanenses uno de los pocos pulmones naturales existente en nuestro barrio, me refiero al pequeño jardín del doctor Max. de Jesús Rojas, quien lo cuidó personalmente, por más de 40 años.

Tuve el alto y gran honor de visitar esta casa por muchos años, en calidad de ser amigo en vida del doctor Rojas, por más de 30 años, donde todas las tardes hacíamos una parada para una conversadita, ya era una costumbre permanente, no solo conmigo, también con otros amigos connotados.

El doctor Rojas, fue un hombre que vivió actualizado a pesar de su prolongada vida, de 99 años.

Fueron muchas las ocasiones, que el doctor Rojas, me confesaba, una de ella era, que ese pequeño jardín era parte de su propia existencia, y que si tuviera que ir a vivir a otro lugar, sin su jardín moriría antes de tiempo.

Era de gran satisfacción, ver a mi apreciado y longevo amigo, cuidar este pedazo de tierra, como si de su propia vida se tratara. Conocía de arriba abajo todas las plantas sembradas, con todos los detalles desde los nombres científicos hasta las gotas de aguas que necesitaba cada planta para poder existir.

Cada tarde, sin fallar o casi sin fallar acudía a esta casa, con su peculiar entrada llena de plantas cuidadosamente atendidas por las propias manos de este singular villajuanense que vivió una vida tan vigorosa e intensamente activa, un hombre que hacía de la solidaridad un verdadero sacerdocio.

Las orquídeas, las margaritas y los geranios, entre otras, eran los habitantes de este pedazo de tierra. Donde conocedores de este tipo de plantas, no entendían como algunas especies crecían en este lugar. Para los que conocimos al doctor Rojas, sabíamos que él era capaz de lograr cosas que no era fácil de entender por muchas personas.

Era un científico, no había barrera en sus conocimientos y mucho menos para aprender y enseñar cosas.

Este buen amigo de toda mi vida, a pesar de cumplir 99 años, se fue a destiempo, y digo esto, porque en los últimos meses el doctor Rojas no pudo soportar el alejamiento que fue objeto de sus amigos más apreciados, un alejamiento vilmente programado, para “impedir” su felicidad, cosa esta que fue determinante para su muerte.

En toda esta historia, existieron muchas personas involucradas desde el inicio hasta el final, por ejemplo, Don Leo Corporán, quien no había actuado en lo referente a la construcción de ese parqueo, para no perturbar la salud físico mental del doctor Rojas, y por eso, esta construcción fue pospuestas por muchos años a pesar de su imperiosa necesidad.

Ahora bien, existió una mujer, que dedicó casi su juventud al cuido del doctor Rojas, su esposa y su hijo Nani, eso no se puede obviar ni tratar de olvidar, ya que esta mujer hizo una labor extraordinaria en la residencia de mi amigo, que en sus últimos meses no fue feliz, y murió lleno de soledad, razón por la que digo, que falleció a destiempo.

Esta mujer, con un trabajo extraordinario, que aunque recibió siempre todas las atenciones económicas, muy buenas por cierto, cometió el error más grosero en contra de los amigos de este brillante villajuanense, y fue alejar programadamente a todos los que éramos amigos  del doctor Rojas.

Estas visitas diarias, no sólo eran de cortesía, también de trabajo, el cual hacíamos voluntariamente con el objetivo de hacer sentir bien a este maravilloso ser humano, para el cual no existían pequeñeces, y mucho menos resentimientos mal infundados.

Recuerdo los dos últimos libros que el doctor Rojas escribió, prácticamente antes de fallecer, el primero fue su propias memorias, juntos a consejos que él, como médico y científico quiso dejar por escritos, para que futuras generaciones fueran favorecidas con tanta sabiduría.

El segundo libro, (no publicado), fue hecho con las fibras más ondas radicadas en el corazón de un hombre que todavía a los 99 años se enamoraba y vivió enamorado por mucho tiempo de una joven. Mientras escribías esos versos de amores para esta joven, hacía paradas para comentar de su gran amor. Una mirada o palabra de esta joven significa todo lo necesario para que el corazón de este hombre sintieras las más grandes emociones.

Por la cercana y profunda amistad, me llegó a confesar muchas historias de amor, donde el fue el protagonista. Historias que pusieron muchas veces en peligro su estabilidad en su hogar, ya que su distinguida esposa, nunca pudo perdonar esas andanzas que llenaban de emoción a este “don Juan” villajuanense.

Algo que es imposible de olvidar, eran esos pequeños detalles que adornaban al doctor Rojas, no había fecha de cumpleaños que el no recordaras, pero muy especialmente de su amada joven. Otra cosa que no olvidaba eran esos pequeños bocadillos guardados para mí, los cuales tenía que dármelo ocultamente, ya que si su ama de llave se enteraba, había resabios y otras cosas. Esta mujer dedicó muchos años a cuidar a nuestro amigo, pero también, quien hizo posible la infelicidad final de un ser humano que fue brillante, pero que no pudo contrarrestar estas actuaciones mal infundadas y egoístas de alejarlo de todos sus amigos. Dando esto como consecuencia, que muriera con gran sufrimiento.

Pero, no quiero seguir con esta historia, ya que me llena de profunda pena, prefiero, finalizar con el epicentro de la idea que es en este caso, el parqueo y remodelación del club Mauricio Báez.

En lo personal, estuve presente en la exposición que hicieran los ingenieros César Heredia Guerra y Nabo Pozo responsables respectivamente de esta obra, donde se presentaron en detalles todo lo concerniente a los trabajos de remodelación y construcción, de esta obra tan importante no solo para los mauricianos si no, también para Villa Juana y barrios aledaños.

Según los responsables de la obra, a pesar de no ser tan costosa con un valor aproximado de unos 132 millones de pesos, será de gran impacto, tanto por el uso como por su diseño moderno.

En la presentación del proyecto, se dieron a conocer todos los detalles, de seguridad, de acceso, confort, y modernismo, para que los asistentes a las actividades realizadas en el techado tengan todas las comodidades.

El tiempo previsto para terminar la obra es antes de abril próximo. Ya en el espacio donde estaba ubicada la casa del doctor Rojas, se observa una grúa y trabajadores realizando los trabajos de lugar, mientras que la casa de los Gómez aún sigue ahí, suponiendo que existe algún impasse propio de este tipo de obra, y muy especialmente de la forma de actuar de Leo Corporán, el cual, no admite abuso contra nadie.

En las gráficas, pretendemos dar una panorámica de todo ese entorno, esperando que estas fotos sean parte de la historia villajuanense, especialmente la relacionada a esta institución llamada Mauricio Báez.


Laddy Cortorreal
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Comentarios  

 
0 #1 BOY_ELF 15-02-2012 14:21
Wao. cuantas cosas interesantes y desconocidas al mismo tiempo. Excelente articulo Laddy.
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